01. Construye un conjunto de pruebas
Reúne tareas representativas del trabajo que quieres mejorar. Incluye ejemplos sencillos, ambiguos y casos donde el sistema debería pedir ayuda.
Define criterios antes de probar: corrección, uso de fuentes, datos que faltan y siguiente paso. Evita decidir solo por lo convincente que suena una respuesta.
02. Mide el trabajo completo
Cuenta el tiempo de preparar la entrada, revisar, corregir y trasladar el resultado. Compara el proceso completo con la referencia anterior.
Registra los errores que podrían causar retrabajo o afectar a una decisión. No todos tienen el mismo coste.
03. Repite después de cada cambio
Conserva las pruebas y vuelve a ejecutarlas cuando cambies instrucciones, fuentes, modelos o integraciones. Así podrás detectar mejoras y regresiones.
Documenta cuándo se necesita revisión humana y quién puede detener o modificar el sistema si aparecen fallos.
Una buena pregunta antes de firmar.
¿Qué recibiré al terminar, quién mantendrá el sistema y cómo comprobaremos que funciona con mis casos reales?

